Novena María Reina: «Reina de los Ángeles»
Novena María Reina: «Reina de los Ángeles»
«Deseo agradecerles y alentarlos, para que con el amor y la fuerza del Espíritu Santo trabajen aún más para Dios y Su reino.» (Mensaje, 25 de agosto de 2000)
San Lucas 1, 30-33
«…El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David; gobernará por siempre al pueblo de Jacob y su reinado no terminará jamás.»
Ocho días después de la solemnidad de su Asunción al cielo, la liturgia nos invita a venerar a la santísima Virgen María con el título de «Reina». Contemplamos a la Madre de Cristo coronada por su Hijo, es decir, asociada a su realeza universal, tal como la representan muchos mosaicos y cuadros. También esta memoria cae este año en domingo, cobrando una luz mayor gracias a la Palabra de Dios y a la celebración de la Pascua semanal. En particular, el icono de la Virgen María Reina encuentra una confirmación significativa en el Evangelio de hoy, donde Jesús afirma: «Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos» (Lc 13, 30). Se trata de una típica expresión de Cristo, referida varias veces por los Evangelistas, con fórmulas parecidas, pues evidentemente refleja un tema muy arraigado en su predicación profética. La Virgen es el ejemplo perfecto de esta verdad evangélica, es decir, que Dios humilla a los soberbios y poderosos de este mundo y enaltece a los humildes (cf. Lc 1, 52).
La pequeña y sencilla muchacha de Nazaret se ha convertido en la Reina del mundo. Esta es una de las maravillas que revelan el corazón de Dios. Naturalmente la realeza de María depende totalmente de la de Cristo: él es el Señor, a quien, después de la humillación de la muerte en la cruz, el Padre ha exaltado por encima de toda criatura en los cielos, en la tierra y en los abismos (cf. Flp 2, 9-11). Por un designio de la gracia, la Madre Inmaculada ha sido plenamente asociada al misterio del Hijo: a su encarnación; a su vida terrena, primero oculta en Nazaret y después manifestada en el ministerio mesiánico; a su pasión y muerte; y por último a la gloria de la resurrección y ascensión al cielo. La Madre compartió con el Hijo no sólo los aspectos humanos de este misterio, sino también, por obra del Espíritu Santo en ella, la intención profunda, la voluntad divina, de manera que toda su existencia, pobre y humilde, fue elevada, transformada, glorificada, pasando a través de la «puerta estrecha» que es Jesús mismo (cf. Lc 13, 24). Sí, María es la primera que pasó por el «camino» abierto por Cristo para entrar en el reino de Dios, un camino accesible a los humildes, a quienes se fían de la Palabra de Dios y se comprometen a ponerla en práctica. (Benedicto XVI, Ángelus, 22-08-2010)
Mensaje, 25 de agosto de 2000
“¡Queridos hijos! Deseo compartir con ustedes mi gozo. En mi Corazón Inmaculado siento que son muchos los que se me han acercado y que llevan de una manera especial en sus corazones la victoria de mi Corazón Inmaculado, al orar y convertirse. Deseo agradecerles y alentarlos, para que con el amor y la fuerza del Espíritu Santo trabajen aún más para Dios y Su reino. Yo estoy con ustedes y los bendigo con mi bendición maternal. (Gracias por haber respondido a mi llamado!”
Sólo el amor de Dios, cuando nos toca, puede darnos la fuerza para superar todas las tentaciones, egoísmos y pecados, y permanecer así en el camino correcto. Por ello, María también nos dice que debemos descubrir a Dios con alegría en nuestra oración cotidiana, para que Él sea nuestra verdadera alegría. Esta es la dinámica del amor. El que ama está siempre cerca de la persona amada pero también está siempre alejado de ella. Es por ello que él siempre trata de acercarse más pero siempre siente que está lejos y nuevamente trata de acercarse. Debemos pedir a Dios en la oración por la dinámica de ese amor. También Ella nos pide tres veces que oremos porque Dios está muy cerca de nosotros en y a través de la oración. Espero que ese mensaje nos ayude y siga ayudándonos a ver si verdaderamente estamos peregrinando o si estamos atrapados en algo. El único camino bueno y verdadero para el hombre es vivir como un peregrino, es decir, con libertad interior, formar su vida con Dios y con los demás y así guardar el equilibro en su caminar. También debemos orar por este equilibrio. (Padre Slavko Barbaric, 26 de agosto 2000)
Letanía Reina de los Ángeles
Lucifer es el Príncipe de las tinieblas porque en el primer instante de su existencia angélica alejó su poderoso intelecto de la comprensión del misterio de la Encarnación de Dios y trató de convencer a toda la corte celestial de que adoptara otro plan. La reacción fue tan rápida como la propuesta rebelde, cuando San Miguel, entendiendo que el Misterio de la Encarnación superaba a la más alta inteligencia angélica, se levantó en dura resistencia pronunciando ese gran grito de guerra: «¡Quién es como Dios!»
Cuando la Encarnación fue colocada ante los Ángeles, María estaba en el centro. Su papel en este misterio enfureció a Satanás. Preveía lo que significaría la Encarnación: los ángeles servirían a la Virgen, prepararían su nacimiento de diversas maneras y le anunciarían la venida de Dios entre los hombres. Al servir al Dios-hombre, ellos también servirían a Su Madre, y esto llevaría a servir a los hombres en el Cuerpo Místico de Cristo. Lucifer entendió claramente la posición en la que sería colocado, y renunciando a su propia humillación, no se inclinaría ante la Reina de los ángeles. El Cielo estaba dividido en dos campos, los que servirían al plan de Dios, y por lo tanto, la Reina del Cielo, y los que no lo servirían.
Pero María no era la Reina de los ángeles sólo como el punto focal del plan de Dios. María se convirtió en Reina de los ángeles porque su comprensión del Misterio de la Encarnación superó con creces la de ellos. Si Satanás se tambaleara tanto y Miguel reuniera a los ángeles buenos apelando a la omnipotencia de Dios, está claro que el entendimiento de María es muy diferente al de ellos. El entendimiento de María vino del Espíritu de la Verdad comunicado en mayor plenitud a Ella que a los ángeles. Como esposo íntimo del Espíritu Santo, y el tabernáculo en el cual Él formaría la obra maestra de la Sabiduría Divina, el Espíritu Santo comunicó a María los más altos grados de todos Sus dones. ¿Acaso el Esposo no reserva para Su amado lo mejor que tiene de todo? Y así, María es la Reina de los ángeles, no sólo en su posición física, sino en sus cualidades intelectuales. Sus deberes y cercanía a la salvación requerían una mayor comprensión del Misterio de Jesús de la que cualquier ángel podría poseer jamás.
Y sin embargo, los ángeles también sirven a su Reina. En la tierra, llevaban a Ella las gracias más grandes de Dios como un vehículo blindado lleva los tesoros de un hombre rico a su hijo. En el cielo, ellos llevan el poder de Sus oraciones a las almas de todo el mundo. En la tierra la protegieron de la intrusión de los espíritus malignos y en el cielo ejercen sus deseos contra ellos. Ella los envía a hacer mandados de misericordia para convertir a los pecadores con inspiraciones angélicas y para frustrar los trucos del diablo. En efecto, la Iglesia Católica en la tierra es un vasto reino de almas en gran necesidad, con una tarea divina a realizar en medio de una dolorosa guerra espiritual. María es la Reina de la Iglesia, que tiene a su disposición todo el ejército celestial que Dios ha puesto a su disposición para el cumplimiento de sus designios: «¡Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra, como en el cielo!» ¡Ave María!
Oremos con el Padre Slavko:
Oración Final
+ Credo
Oración al Espíritu Santo
Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagración perfecta y absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi luz, mi guía, mi fuerza, y todo el amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.
¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén
Ven Espíritu Santo por medio de la poderosa intercesión del Inmaculado Corazón de María Santísima, Reina de la Paz… (Repetir 3 veces)
+ Señor Ten Piedad (cantado o “Yo confieso…”)
+ Credo
Misterios Dolorosos
Primer Misterio de Dolor
La Agonía de Nuestro Señor en el Huerto
Mensaje, 22 de marzo de 1984
“¡Queridos hijos! Esta tarde en particular, Yo deseo invitarlos a ser perseverantes en las pruebas. Consideren cuánto sufre mi Hijo todavía hoy a causa de sus pecados. Por eso, cuando tengan sufrimientos, ofrézcanlos en sacrificio a Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado! ”
2º Misterio de Dolor
La Flagelación de Jesús atado a la columna
Mensaje, 25 de octubre de 1996
“¡Queridos hijos! Hoy los invito a abrirse a Dios el Creador, a fin de que El pueda transformarlos. Hijitos, ustedes me son muy queridos. Yo los amo a todos y los llamo a estar más cerca de Mí y a que su amor por mi Inmaculado Corazón sea más ferviente. Yo deseo renovarlos y guiarlos con mi Corazón al Corazón de Jesús que aún hoy sufre por ustedes y los llama a la conversión y la renovación. A través de ustedes, Yo deseo renovar el mundo, Comprendan, hijitos, que ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo. Hijitos, los invito y los amo, y de una manera especial les imploro, conviértanse! Gracias por haber respondido a mi llamado! ”
3º Misterio de Dolor
La Coronación de Espinas
Mensaje, 5 de abril de 1984
“¡Queridos hijos! Esta tarde los invito a honrar de manera especial el Corazón de mi Hijo Jesús. Hagan penitencia para reparar las heridas infligidas al Corazón de mi Hijo. Este Corazón es herido con cada pecado grave. Gracias por haber venido esta tarde!
4º Misterio Doloroso
Jesús con la Cruz a cuestas camino al Calvario
Mensaje, 25 de marzo de 1997
“¡Queridos hijos, hoy los invito de manera especial a tomar la cruz en sus manos y a contemplar las llagas de Jesús. Pidan a Jesús que sane las heridas que ustedes, hijitos, han recibido en el transcurso de su vida a causa de sus pecados o de los pecados de sus padres. Sólo así comprenderán, hijitos, que el mundo necesita la curación de la fe en Dios Creador. Mediante la pasión y muerte de Jesús en la cruz, comprenderán que, sólo con la oración, podrán también ustedes llegar a ser verdaderos apóstoles de la fe, al vivir en sencillez y oración la fe que es un don. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ”
5º Misterio Doloroso
Jesús muere en la Cruz
Mensaje, 25 de marzo de 2015
“Queridos hijos! También hoy el Altísimo me permite estar con ustedes y guiarlos por el camino de la conversión. Muchos corazones se han cerrado a la gracia y hecho oídos sordos a mi llamado. Ustedes, hijitos, oren y luchen contra las tentaciones y contra todos los planes malvados que el diablo les ofrece a través del modernismo. Sean fuertes en la oración y con la cruz en las manos, oren para que el mal no los utilice y no venza en ustedes. Yo estoy con ustedes y oro por ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”
+ 1 Padre Nuestro, 3 Ave María y Gloria por el Santo Padre
+ Salve por las intenciones de la Reina de la Paz
ORACIONES A SAN MIGUEL ARCÁNGEL
San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo
contra las perversidad y asechanzas
del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tu príncipe de la milicia celestial
arroja al infierno con el divino poder
a Satanás y a los otros espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo
para la perdición de las almas.
Amén.
Bajo tu Amparo
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien, líbranos de todo peligro,
¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita.
LETANÍAS LAURETANAS
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la misericordia,
Madre de la divina gracia,
Madre de la esperanza,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Amparo de los migrantes,
Consuelo de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN
Te rogamos nos concedas,
Señor Dios nuestro,
gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión
de la bienaventurada siempre Virgen María,
vernos libres de las tristezas de la vida presente
y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor. Amén.
+ “Bendita sea tu Pureza” al Corazón Materno de la Reina de la Paz.
+ Señal de la Cruz (Bendición)


















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